BRASILIA.- Un asesor de la jefa de la Casa Civil, Erenice Guerra, renunció ayer a su cargo como consecuencia de una denuncia de corrupción que la oposición atizó en su embestida contra la candidatura de la oficialista Dilma Rousseff, quien por entonces ocupaba el cargo de Guerra, clave para el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva. La nueva denuncia fue el panel de fondo del debate que mantuvieron el domingo a la noche los cuatro principales candidatos presidenciales en las elecciones del 3 de octubre, en el que Rousseff y el opositor José Serra mantuvieron el más fuerte cruce de imputaciones de lo que va de la campaña electoral. Guerra, que al momento de los hechos era asesora de Rousseff en la Casa Civil, pidió su propia investigación, medida que fue adoptada por la Comisión de Etica Pública de la Presidencia. En su pedido, la ministra planteó su disposición a abrir su secreto bancario, telefónico y fiscal de ser necesario, e incluso los de su hijo, Israel Guerra. Este fue involucrado en maniobras de corrupción con empresas aéreas con intereses en la obtención de contratos.
Durante el debate, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) rechazó que se le juzgue "por lo que ocurrió con el hijo de una ex asesora" durante su gestión al frente de la Casa Civil. En sus embestidas a quien encabeza cómodamente todas las encuestas de intención de voto, Serra también acusó a Dilma de usar el aparato oficial para proteger a los compañeros y perseguir a la oposición. "Esa es la democracia del PT", enfatizó el paulista ante el panel de candidatos que también integraron Marina Silva (Partido Verde) y Plinio de Arruda Sampaio (Partido Socialismo y Liberación).
Pan para hoy
Serra, que marcha segundo con un 27 % de las preferencias en las encuestas, también acusó a Rousseff por la violación de los secretos fiscales de su hija y de su yerno. La candidata criticó la tentativa de vincular la quiebra del secreto fiscal a su candidatura. Los otros dos candidatos a la presidencia también concentraron sus ataques sobre Rousseff y sobre el gobierno Lula. "Hemos avanzado en la economía, en el campo social, pero en la política hemos dado marcha atrás", expresó Silva, al aludir a los muchos escándalos de corrupción que salpicaron los casi ocho años de gestión de Lula. Sampaio, a su vez, dijo que Rousseff saca provecho de programas sociales que no cambian estructuralmente la situación de los más pobres. "El Gobierno conquistó popularidad en un país donde el 35% de la población pasa hambre. Esta población recibe la ayuda financiera del programa Beca Familia: pan para hoy y hambre para mañana", dijo.
El debate proselitista, que hace un siglo iniciaron en EEUU Abraham Lincoln y Stephen Douglas, jamás existió a nivel de candidatos presidenciales en la Argentina. (Reuters-Especial)